Posteado por: alejandrors | 13 abril 2011

Sing Us a Song, You’re the Piano Man

The mind is its own place, and in it self
Can make a Heav’n of Hell, a Hell of Heav’n.

Satan, in Paradise Lost by John Milton

Uno de los puntos más apasionantes de las Ciencias Cognitivas es, por mucho, comprender la representación interna que uno mismo (como individuo) tiene del mundo. A fin de cuentas, eso cada que cada uno conoce como el mundo, no es más que una representación química y eléctrica de una realidad que realmente no conocemos: realmente no la conocemos, porque lo que sabemos es por mera percepción de los sentidos.

Surge pues, una pregunta tanto filosófica: ¿qué tan fidedigna es esa representación del mundo? Pensemos por ejemplo en la pantalla de este monitor, en el cual usted, ávido lector, posa la mirada de sus pupilas. Los figuras que usted acá ve, son representaciones de un mundo matemático que vive dentro de un conjunto de sistemas eléctricos.

Tomando un círculo como ejemplo, propongo tres variaciones “distintas”:

1. Esta imagen.

2. La ecuación.

(x-h)2 + (y-k)2 = r2

3. La imagen mental que provoca la siguiente frase:

“Esto es un círculo.”

Si tuviéramos que eligir cuál de las tres es un círculo, podríamos tener una amplia discusión que probablemente nunca terminaría. Por ejemplo, podría decirse que (1) es en realidad una representación de un círculo específico en un plano bidimensional: pero eso no tiene sentido en un mundo tridimensional. De hecho, ninguna figura bidimensional tiene sentido en un mundo de (2+n) dimensiones, precisamente porque no tiene profundidad. Podría argumentarse que es una imagen en pantalla, a lo que yo contestaría que en una matrix bidimensional cuadrada (la pantalla), es matemáticamente imposible crear un círculo perfecto. En el caso de (2), podríamos decir que no es tanto un círculo, como un metacírculo: tiene la capacidad de definir cualquier círculo en potencia, algo así como una fábrica o la madre de todos los círculos. Y finalmente, (3), a pesar de tener un valor de verdad falso, evoca la imagen mental de lo que es un círculo, de modo que por medio de comparación y lógica deductiva, sepamos que efectivamente, esa frase no es un círculo per se. ¿O lo es?

Toda esta discusión, de lo que es y no es verdadero, me recuerda la gran cuestión filosófica (aún irresuelta) de los colores: es imposible saber si los colores que ve A son idénticos a los colores que observa B. Por así decirlo, en mi mundo (o en realidad en mi presentación del mundo, M*A) puede que los semáforos sean rojo, púrpura y blanco bajo los estándares de M*B, pero que nunca lo sepamos por la convención social que hemos utilizado, ya que ambos le llamamos rojo, amarillo y verde.

Inclusive más interesante aún, tenemos una representación de nosotros mismos, S*, pues conocemos lo que conocemos de nosotros mismos por una representación mental (ubicada en M*) de lo que cada uno cree “soy yo”. Para más en este tema ver a Minsky.

Volviendo al tema original, se me ocurrió que sería interesante escribir sobre la percepción. ¿Qué tan real es el mundo en que vivimos, y qué tanto está distorsionado de la realidad? ¿Existe una realidad?

Se me viene a la cabeza la canción de Billy Joel, “Piano Man”. Por alguna razón, siempre que la escucho, me siento ubicado en ella (espacialmente). Si decidiera cerrar los ojos por un instante, en realidad, me siento en una taberna con música y compañía. ¿Qué tan diferente es la canción que evoca una vívida imagen mental en la cabeza, de la imagen arriba que pretender ser un círculo, pero no lo es, pero igual nos recuerda un círculo?

En fin, podría argumentarse que tanto el círculo como mi taberna son abstracciones mentales puras, lo cual es válido. Pero también es válido decir que los imágenes del pasado o la memoria, lo son, y por ende, vivimos basados en una abstracción que no tiene fin; también, que la realidad es sólo un momento infinitesimalmente pequeño (¿frontera?) entre el pasado y futuro, la cual es imposible de conocer realmente y sólo lo hacemos a través de M*.

Después de todo, pareciera que inclusive ser esquizofrénico no es tan malo. Mejorar la vida, no se traduce en mejorar nuestra realidad circundante, sino en mejorar M*, y M* es un mundo por sí mismo (y algo que eventualmente las máquinas con “inteligencia” deberían tomar en cuenta).

Citando a Parménides de Elea y su famoso axioma, “lo que es, es, y lo que no es, no es”. ¿Pero bajo qué realidad de mundo?

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Responses

  1. Mas que si el objeto que hay al frente es real a mi me estalla el cerebro cuando pienso que el movimiento y el tiempo son percepciones


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