Posteado por: alejandrors | 24 julio 2010

Don’t cry for us, Argentina

Como en todas partes de América, los españoles llegaron a lo que hoy es Argentina en busca de oro. Sin embargo, la grata sorpresa fue que lo que más encontraron fue “plata” (o argento), y de ahí el nombre del país. Etimológicamente, viene de la palabra argentum y al mismo tiempo tiene un paralelismo curioso con una palabra de gran uso en español, argumento; ambas poseen la misma raíz. La raíz indoeuropea –-arg, quiere decir “brillante”. Como ya se podrá haber inferido, a la plata se le confiere por sus características físicas, y al argumento por sus características cognitivas. Es ampliamente entendido que un buen argumento, es una expresión racional que lograr persuadir o convencer a los demás por medio de su propio contenido.

A la luz de los hechos tan suscitados últimamente en la Argentina, no pude evitar hacer, aparte del paralelismo etimológico entre las palabras “argento” y “argumento”, una analogía casi obligatoria entre la manera de legislar entre Costa Rica y Argentina. De una u otra forma, Argentina nos lleva lustros en materia no solo de un poder legislativo más eficiente y pronto (a pesar de ser bicameral), pero también, un sistema capaz de comprender que muchos asuntos no son competencia de la peuple. Evidentemente, la comprensión a cabalidad de los derechos humanos no son una competencia del vulgo. Argentina ha hecho honor a su nombre.

¿Y por qué no han de ser competencia del vulgo? ¿Es que acaso una altanera verborrea y soberbia sin precedentes? No. El ser humano, como individuo es perfectamente racional en la mayor parte del tiempo. Sin embargo, el ser humano en el colectivo no es más que una masa burda, torpe y asustadiza que se deja manejar por sus instintos mayoritariamente; es una colectividad sumamente maleable que cambia con el transcurso del tiempo, gobernada por una moral humana (mas no divina) que, entre otras, no es más que el Zeitgeist que evoluciona, pero a un paso más atrás del resto de la humanidad intelectual. Tristemente, la Latinoamérica del Siglo XXI aún tiene una doble-moral religiosa imperante, fruto del pasado colonial de y de la sobreimposición española de los valores católicos.

A diferencia de la Europa Occidental y más secular, Latinoamérica (y lamentablemente Costa Rica), es una enorme aldea de pueblos dispersos y analfabetas; de dictadorcillos y oligarquías; de corruptos y corruptores; es una dicotomía entre lo real y lo surreal que pareciera que nunca llegará a converger en algo que no parezca tan inconsistente como una obra de M.C. Escher.

Volviendo a Argentina, su bandera hoy ondea más alto entre los latinoamericanos. Hoy ha dado un paso, como nación, fuera del oscurantismo medieval que aún impera en el subcontinente. Un verdadero desarrollo humano, no es –a lo Occidental- cuánto PIB per cápita puede un país tener. No es, a lo “American Dream”, el despilfarro vacuo y sin sentido. Por el contrario, es calidad de vida para todas las personas. Sin derechos humanos para todos, no habrá calidad de vida. Sin derechos para los homosexuales, prejuiciados por una venda (in)moral de los pretextos religiosos que han calado durante años en el pueblo, se está lejos de construir una sociedad digna.

No es casualidad que los países que han seguido los mismos pasos de la Argentina, tengan relativamente enormes índices de desarrollo humano comparado con otras partes del mundo. Un desarrollo humano auténtico implica abrir los ojos al conocimiento y dejar la chabacanería de las creencias como une méthode par excellence para manipular al pueblo. Es un proceso natural que ha empezado, y aunque estoy confidente que en algún momento, en este terruño, será posible equipararnos en derechos humanos a países como Noruega y Canadá, estamos aún lejos de lograrlo. El voto femenino empezó de esta manera, y se dio, naturalmente primero en Noruega (1913) y mucho tiempo después en Costa Rica (1949). ¿Será que vamos 36 años en retraso en materia de derechos humanos?

Un referendo, heraldo anunciador de fatal destino. Será no más que un circo patrocinado por los talibanes y absolutistas religiosos, aparte de un derroche de dinero en un sinsentido total. Si por las mayorías religiosas fuera, aún hoy perseguiríamos a los zurdos, denigraríamos (aún más) a las mujeres so pretexto bíblico, tendríamos esclavos, y pensaríamos que la Tierra es plana como la mesa sobre la cual escribí esto. Dichosamente, siempre habrá minorías pensantes que ponen en movimiento procesos que, por su propia inercia, son ineludibles e inevitables. Algún día, la veradera brillante plata nos hará ricos.

E pur si mouve. (Sin embargo, se mueve) 

Galileo Galilei

Figura anexa. Cualquier paralelismo con el nivel de desarrollo humano y los derechos homosexuales es “mera” coincidencia.

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Tomado de: http://en.wikipedia.org/wiki/Same-sex_marriage

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