Posteado por: alejandrors | 24 julio 2011

De la abundancia de las cosas

La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen, y la carestía son de las malas se estima en algo.

M. de Cervantes

 

Cuando empecé a escribir este post (aunque, siendo honesto, no lo considero tanto un "post" como un desesperado y no tan atinado intento por encontrar palabras que me eluden), pensé en hablar sobre las decisiones, bifurcaciones, y demás artilugios de la vida que nos dan la sensación ésa; esa de tener el control de nuestra vida. Aún, dirían algunos, bajo un universo completamente determinista, tenemos la percepción de escoger. Escogemos de todo un poco, desde lo más banal del mundo, hasta acciones que probablemente tendrán enormes y longevos repercusiones, no sólo en la vida del ente, sino, diría el karma, en todo lo que le es propio y relacionado.

Aprendí que más que hablar sobre la inexorabilidad y los fantasmas de las decisiones no tomadas, de los mil y un mundos que habitan mi cabeza, de los "what-ifs" que con el paso del tiempo devienen de una pequeñez a una enorme bola de nieve, de los "cómo-habría-sido" espectrales que se escurren como sombras y empapan mi almohada, había algo más. Encontré que mis palabras hacían eco en otra cosa menos digna: la cobardía. Y es que, digerido en tres palabras, este texto podría resumirse en "fui un cobarde".

Hoy, Alejandro se dio cuenta que es, y ha sido, un cobarde. Viendo mi camino y ahuyentado los recursivos fantasmas de mi pasado, me doy cuenta que, contrario a lo que por mucho tiempo había pensado, mi vida no ha sido gobernada enteramente por mi voluntad, sino por una parte conformista de mi ser que, siempre en su absoluto deseo de evitar el daño, de minimizar el riesgo, y de vivir bajo la cobija protectora del conformismo ambulante, me cegó. El lema fue "evitar el riesgo a todo coste", a pesar de los posibles y en ocasiones muy evidentes daños colaterales.

¿Pero, qué es valor más que un sustantivo agradable, bastante icónico y significativo en nuestro repertorio de palabras? Valor es algo más que ese sentimiento que nos recetan a cucharadas las películas y la literatura "light"; es algo que se vive y que se debe asumir no sólo en los magníficos momentos y oportunidades para demostrar nuestra valía, cual si fuesen puestos sólo para ello, sino, en la cotidianeidad de una vida corta, fugaz, y sobre todo, frágil. Los héroes, los íconos, y demás, podrán irse en tropel al averno; héroes de carne y hueso deberíamos exigirnos a todos nosotros encarnarlos, personificarlos y dignificarlos, pero más que todo, asumirlos.

La falta de valor me llevó a perder buenos amigos que hoy, lamento profundamente haber perdido; me hizo, por mucho tiempo, no asumir una parte de mí que hoy he logrado obtener, el cual es, mi amor por los estudios; me hizo ocultar a muchos de mis amigos, familia y a los demás mi orientación sexual por temor a represalias, lo que irónicamente devino en frustración y pérdida; me hizo lastimar a la persona que más he amado y ocultarla, dando nacimiento a un mundo paralelo de apariencias y engaños en el cuál decidí idiota e inocentemente, encerrarme.

Existen muchas oportunidades, demasiadas para mi gusto quizá. Lamentablemente, esa misma demasía nos hace despreciar las oportunidades realmente importantes, el camino a una felicidad auténtica e integral. Tal vez, lo que más lamento de haber sido gobernado por un sentimiento tan innoble, no es tanto el daño auto-infringido: por el contrario, es el daño que les he hecho a los demás y atrozmente, a las personas más cercanas a mí.

Vendrá quizás, un día en que me falle de nuevo el coraje; en que olvide lo que he logrado y el valor de los logros que he alcanzado; que caiga presa, una vez más, de la cobardía, títere de lo impredecible a merced de lo incomprensible. No lo sé. Sólo sé que un hombre, una vez que prueba la libertad, no habrá de caer, sin una lucha al menos, presa fácil al cautiverio. Habré vivido libre, al menos por un tiempo, y habrá valido finalmente la pena. Hoy creo que podría morir, que sería para mí una resurrección gloriosa a una reivindicación harto tiempo añorada.

También noté que "il ne peut y avoir de triomphe sans perte, ni de victoire sans souffrance, ni de liberté sans sacrifice." Hoy le doy gracias a alguien, a quién me diera el mejor de los regalos: quién me enseñara a recobrar mi libertad; pero también, en eterno duelo de mi ser, a quién mismo yo diera mis sinceras disculpas por haber sido un canalla, y que naturalmente, siempre me pesará. Contrario a lo que podría pensarse, éste no es un intento desesperado por la redención y perdón; éste es un intento desesperado por hacer justicia conmigo mismo, y por la persona que soy en este mismo instante.

Mi elocuencia hoy, no me hace justicia. Sin embargo, espero que mis palabras así lo hagan a algo más importante y especial. Palabras, por sí solas, se las lleva el viento, dirán por allí. Palabras, cuando se dicen de verdad, cuando tienen alma, valen más que una vida. ¿Qué nos hace humanos, sino es, verbo, palabras y existencia? ¿Qué nos hace humanos, sino el errar y enmendar ad eternitas el camino? ¿Qué nos hace humanos, sino el corregir entuertos y buscar la belleza en el ideal de la pureza utópica de la verdad?

A veces en la vida, a pesar de qué tan abrumados o sensibles podamos estar, vale la pena luchar, sin importar cuántas oportunidades haya para regresar. Después de todo, todos los caminos llevan al fracaso, excepto uno; por más tortuoso que sea el viaje, serán recordados quienes no lo abandonen, y de ellos, será la verdadera satisfacción y plenitud. Vale la pena tener coraje, y apostar en este aparente universo cuasi-determinista.

Este pliego inexistente, residente en la siempre creciente y etérea nube de ceros y unos, será mi testigo de quién fui, y de quién habré de ser. Esperaría también sea luz para quién siembre duda en el corazón, y sepa a priori, que la cosecha siempre será una tempestad.

Après tout, je ne suis qu’humain. Vraiment tien, jusqu’à la mort.

Posteado por: alejandrors | 13 abril 2011

Sing Us a Song, You’re the Piano Man

The mind is its own place, and in it self
Can make a Heav’n of Hell, a Hell of Heav’n.

Satan, in Paradise Lost by John Milton

Uno de los puntos más apasionantes de las Ciencias Cognitivas es, por mucho, comprender la representación interna que uno mismo (como individuo) tiene del mundo. A fin de cuentas, eso cada que cada uno conoce como el mundo, no es más que una representación química y eléctrica de una realidad que realmente no conocemos: realmente no la conocemos, porque lo que sabemos es por mera percepción de los sentidos.

Surge pues, una pregunta tanto filosófica: ¿qué tan fidedigna es esa representación del mundo? Pensemos por ejemplo en la pantalla de este monitor, en el cual usted, ávido lector, posa la mirada de sus pupilas. Los figuras que usted acá ve, son representaciones de un mundo matemático que vive dentro de un conjunto de sistemas eléctricos.

Tomando un círculo como ejemplo, propongo tres variaciones “distintas”:

1. Esta imagen.

2. La ecuación.

(x-h)2 + (y-k)2 = r2

3. La imagen mental que provoca la siguiente frase:

“Esto es un círculo.”

Si tuviéramos que eligir cuál de las tres es un círculo, podríamos tener una amplia discusión que probablemente nunca terminaría. Por ejemplo, podría decirse que (1) es en realidad una representación de un círculo específico en un plano bidimensional: pero eso no tiene sentido en un mundo tridimensional. De hecho, ninguna figura bidimensional tiene sentido en un mundo de (2+n) dimensiones, precisamente porque no tiene profundidad. Podría argumentarse que es una imagen en pantalla, a lo que yo contestaría que en una matrix bidimensional cuadrada (la pantalla), es matemáticamente imposible crear un círculo perfecto. En el caso de (2), podríamos decir que no es tanto un círculo, como un metacírculo: tiene la capacidad de definir cualquier círculo en potencia, algo así como una fábrica o la madre de todos los círculos. Y finalmente, (3), a pesar de tener un valor de verdad falso, evoca la imagen mental de lo que es un círculo, de modo que por medio de comparación y lógica deductiva, sepamos que efectivamente, esa frase no es un círculo per se. ¿O lo es?

Toda esta discusión, de lo que es y no es verdadero, me recuerda la gran cuestión filosófica (aún irresuelta) de los colores: es imposible saber si los colores que ve A son idénticos a los colores que observa B. Por así decirlo, en mi mundo (o en realidad en mi presentación del mundo, M*A) puede que los semáforos sean rojo, púrpura y blanco bajo los estándares de M*B, pero que nunca lo sepamos por la convención social que hemos utilizado, ya que ambos le llamamos rojo, amarillo y verde.

Inclusive más interesante aún, tenemos una representación de nosotros mismos, S*, pues conocemos lo que conocemos de nosotros mismos por una representación mental (ubicada en M*) de lo que cada uno cree “soy yo”. Para más en este tema ver a Minsky.

Volviendo al tema original, se me ocurrió que sería interesante escribir sobre la percepción. ¿Qué tan real es el mundo en que vivimos, y qué tanto está distorsionado de la realidad? ¿Existe una realidad?

Se me viene a la cabeza la canción de Billy Joel, “Piano Man”. Por alguna razón, siempre que la escucho, me siento ubicado en ella (espacialmente). Si decidiera cerrar los ojos por un instante, en realidad, me siento en una taberna con música y compañía. ¿Qué tan diferente es la canción que evoca una vívida imagen mental en la cabeza, de la imagen arriba que pretender ser un círculo, pero no lo es, pero igual nos recuerda un círculo?

En fin, podría argumentarse que tanto el círculo como mi taberna son abstracciones mentales puras, lo cual es válido. Pero también es válido decir que los imágenes del pasado o la memoria, lo son, y por ende, vivimos basados en una abstracción que no tiene fin; también, que la realidad es sólo un momento infinitesimalmente pequeño (¿frontera?) entre el pasado y futuro, la cual es imposible de conocer realmente y sólo lo hacemos a través de M*.

Después de todo, pareciera que inclusive ser esquizofrénico no es tan malo. Mejorar la vida, no se traduce en mejorar nuestra realidad circundante, sino en mejorar M*, y M* es un mundo por sí mismo (y algo que eventualmente las máquinas con “inteligencia” deberían tomar en cuenta).

Citando a Parménides de Elea y su famoso axioma, “lo que es, es, y lo que no es, no es”. ¿Pero bajo qué realidad de mundo?

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